Ser voluntario, es adquirir un compromiso.
Y en este compromiso va incluido asumir una responsabilidad. La de cumplir con el horario a que nos hemos comprometido, y aceptar las normas establecidas por la asociación.
Se va dos veces al día a la perrera. Por la mañana se hace la higiene de jaulas y recinto, se da medicación si es necesario y se les lleva a pasear y correr. Por la tarde, se repite la misma operación, y se les preparan las jaulas para pasar la noche.
Además hay que hacer recogidas, visitas al veterinario, atender el teléfono y muchos más etcs. Es por este motivo que se precisa la ayuda de voluntarios que dispongan de unas horas un día a la semana. Es una labor agradecida, cuando ves el mucho amor que te tienen los perros a los que atiendes.
